Un gran reto tecnológico y de ingeniería

El gasoducto Magreb-Europa es una canalización de 1.400 kilómetros de longitud y de 48 pulgadas de diámetro que recorre Marruecos desde el yacimiento argelino de Hassi R’Mel y atraviesa el Estrecho de Gibraltar hasta llegar a la Península Ibérica, donde se conecta con una extensa red europea de gasoductos. EMPL opera el tramo marroquí.
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El tramo marroquí

Marruecos es uno de los 4 países que atraviesa el gasoducto Magreb-Europa, un reto tecnológico y de ingeniería que permite transportar el gas natural a alta presión desde el yacimiento de Hassi R’Mel en Argelia hasta Europa. En este trayecto, el gasoducto atraviesa Marruecos y el Estrecho de Gibraltar por vía submarina para llegar hasta España y Portugal, donde se acaba interconectando con la red de gasoductos de Europa.

Este tramo marroquí de 539 kilómetros que parte de la frontera con Argelia y que desemboca en las playas de Tánger resulta clave por su envergadura y complejidad.

Marruecos cuenta con dos estaciones de compresión que se encargan de impulsar el gas: la primera, Frontera, a 30 kilómetros de la localidad de Aïn Bénimathar, junto a la frontera con Argelia. La segunda estación, Estrecho, ubicada en una playa a 17 kilómetros de Tánger, donde conecta con el gasoducto submarino que atraviesa el Estrecho de Gibraltar en su tramo final hasta la península.

 

Sistema de control y operaciones

Un Sistema Integrado de Comunicaciones y Control (SICC), ubicado en Tánger (Marruecos), intercomunica los distintos centros de control de Argelia y España. Desde ese centro integrado se recibe información por control remoto de las estaciones de compresión, posiciones de las válvulas, estaciones de medidas y centros de mantenimiento.

La continuidad de las comunicaciones está asegurada a través de los cables de la fibra óptica que recorre el gasoducto y una conexión de backup a través de una línea especializada de telefonía.

El paso del Estrecho

Desde Tánger, el gasoducto llega a la Península Ibérica a través del Estrecho de Gibraltar. La canalización conecta a los dos países mediterráneos mediante un tramo submarino de 47 kilómetros de longitud que requirió una inversión de 146 millones de dólares y supuso un desafío tecnológico sin precedentes por las dificultades técnicas del fondo marino, con profundidades de hasta 400 metros.

Antes incluso de llevar a cabo el tendido de tubos (dos líneas de 22 pulgadas), se analizó la morfología del fondo marino, geotecnia, oleaje, corrientes, mareas y vientos.

El tendido de línea submarina se llevó a cabo desde la plataforma flotante Castoro Sei, desde Zahara de los Atunes, a una velocidad de tres kilómetros al día. Dos meses fueron suficientes para completar esta operación. Trescientos cincuenta trabajadores a bordo del Castoro Sei hacían posible, día a día, este pequeño milagro de ingeniería. Ocho barcos de transporte de tubos acompañaban a esta plataforma flotante.

En el primer semestre de 1995 concluía el tendido y en 1996 se conectaba con los tramos terrestres del gasoducto.

Vista del Castoro Sei desde la playa de Zahara de los Atunes
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Castoro Sei
Vista playa de Zahara de los Atunes previo al tendido del gasoducto

La conexión con Europa

El gasoducto Maghreb-Europa conecta con el continente europeo a través de Zahara de los Atunes (Tarifa), desde donde fue necesario ampliar 274 km más el tramo terrestre para poder conectar con la posición de Córdoba, una ampliación que requirió 255 km de tubería de 48 pulgadas y 19 km de 36 pulgadas. Las obras de este tramo del gasoducto Maghreb-Europa, incluyeron, además de las canalizaciones y soterramiento de las tuberías, la construcción de los centros de Mantenimiento de Medina Sidonia y Córdoba, la Unidad de Medida de Tarifa y el sistema de comunicaciones.

En Córdoba, el gasoducto se conecta a la red de gasoductos que recorre la Península Ibérica, conectando por el norte con Francia y el resto de Europa, y al gasoducto de Extremadura que a su vez conecta con la red portuguesa de gasoductos.

Portugal

El proceso de gasificación de Portugal se inició en 1993 y fue en ese momento que entró en el proyecto el gasoducto de la compañía portuguesa Transgas, hoy Galp Gás Natural, que transporta gas argelino a través del gasoducto de Extremadura. Éste tiene una longitud de 251 kilómetros y en él se invirtieron 167 millones de dólares.

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Vista de tubería durante la construcción
Disposición de tubería a lo largo de la traza del gasoducto
  • 540 km de tramo terrestre
    48″ de diámetro y presión de servicio de 80 bar.
  • 27 km de tramo submarino
    dos líneas de 22” de diámetro, presión máxima de servicio de 155 bar y una profundidad máxima de 400 metros
  • 2 Estaciones de compresión
    Aïn Bénimathar (Frontera) y Tánger (Estrecho)
  • 4 Centros de Mantenimiento
    Aïn Bénimathar, Taza, Ouezzane y Tánger
  • 1 residencia para los trabajadores
    de la estación de compresión de Frontera, en Aïn Bénimathar
  • 1 Centro Principal de Control
    para la gestión centralizada del gasoducto situado en Tánger
  • 22 posiciones de válvulas de seccionamiento
    7 de ellas equipadas con trampas de rascadores